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Autodefensas en Michoacán (foto publicada en Excélsior)
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23 de abril de 2012

Simulación

En precampañas todo se vale, siempre y cuando el IFE no se dé cuenta.

Hoy inician las precampañas. Quienes aspiran a la candidatura presidencial tienen hasta el 15 de febrero para buscar el voto mayoritario de los militantes y simpatizantes de su partido. El objetivo es aparecer en la boleta electoral de la elección del 1 de julio de 2012.
También este domingo arranca el periodo de simulación. Tiempo en el que los partidos políticos con candidatos únicos buscarán promover a sus presidenciables sin que la autoridad electoral los sancione por cometer actos anticipados de campaña.
En el escenario electoral, únicamente el PAN y sus aspirantes tienen derecho a realizar actividades de precampaña, difundir imágenes, grabaciones, organizar debates, foros y reuniones con los militantes y adherentes de su partido (pues el método de selección es cerrado), para obtener la candidatura presidencial.
Las coaliciones formadas por PRI-PVEM-Panal y PRD-PT y Movimiento Ciudadano deberían esperar a que termine este periodo para después del registro de sus candidatos únicos iniciar formalmente sus respectivas campañas; es decir, a partir del 30 de marzo.
Pero no es así en el escenario político actual, aunque esto implique acomodar a conveniencia las reglas del juego electoral.
Las coaliciones “Compromiso por México”, que postula a Enrique Peña Nieto, y “Movimiento Progresista”, con Andrés Manuel López Obrador como candidato único, ya decidieron que no se pueden quedar tras bambalinas. Al igual que Ernesto Cordero, Santiago Creel y Josefina Vázquez Mota tendrán actividades desde este domingo.
Vázquez Mota inició en el primer minuto de este 18 de diciembre con un acto en el Angel de la Independencia y aunque convocó sólo a militantes y adherentes, ¿quién puede garantizar que no se mezclaron simpatizantes o ciudadanos sin partido?
Y la misma pregunta vale para los actos en los que estarán Cordero, en La Piedad, Michoacán, y Creel, en el Estado de México. ¿Habrá alguna autoridad electoral presente en esos actos o alguien que aplique un censo para determinar sí todos los que acuden están registrados en el padrón de militantes panista?
Andrés Manuel López Obrador tendrá tres actos multitudinarios en el Distrito Federal: Iztapalapa, Gustavo A. Madero y Álvaro Obregón. ¿En calidad de qué si es candidato único? Los partidos que lo postulan argumentan que tiene derecho a difundir sus propuestas y su deseo de llegar a la Presidencia de la República sin pedir el voto ciudadano.
Peña Nieto estará en Boca del Río, en un acto de la militancia priista, también cuidará las formas, pero en el fondo busca sumar simpatías y apoyos. Eso se llama proselitismo.
¿Está preparado el IFE para este escenario? Leonardo Valdés, consejero presidente, dijo que tendrá lista la tarjeta “amarilla” por si algún partido cae en actos anticipados de campaña.
Según las reglas electorales, los candidatos únicos no tienen derecho de aparecer en spots de radio y televisión, pero sus partidos podrán hacer “propaganda genérica” de sus propuestas; es decir, los ciudadanos tenemos que disimular y no asociar al PRI con Peña Nieto ni al PRD con López Obrador.
Según, Leonardo Valdés los precandidatos únicos tienen derecho a reunirse con la militancia de su partido y difundir sus propuestas, pero no a pedir el voto.
En el glosario de términos electorales no existe “candidato único” ni “precandidato único”, por eso, cada partido adecua las reglas del juego a su conveniencia.
El IFE que tenemos y las nuevas reglas electorales son el Frankenstein de los partidos políticos. Cada reforma electoral es una cicatriz que busca enmendar sus propios bordes. Hoy, el proceso electoral en marcha es el espejo de las imperfecciones y las fallas.
                Subdirectora editorial de Excélsior
                fabiola.guarneros@nuevoexcelsior.com.mx
                Twitter: @Fabiguarneros

Publicado el 18 de diciembre de 2011, les comparto la liga:
http://www.excelsior.com.mx/index.php?m=nota&id_nota=795816 


Este país

El 1 de diciembre de 2012 los problemas serán los mismos.

El desencanto en México tiene varios ingredientes: crecimiento económico lento, desempleo, 52 millones de pobres, 11.7 millones de mexicanos en pobreza extrema, inseguridad, violencia máxima provocada por el crimen organizado y crisis de credibilidad en los políticos y sus partidos.

Si un ciudadano no tiene satisfechas sus necesidades básicas ni el acceso a un empleo y un salario digno, si no es candidato a un crédito o financiamiento para echar a andar su propia empresa, si no encuentra los apoyos necesarios para hacer producir al campo ni exportar sus mercancías, si no puede elevar la calidad de vida de su familia, se genera irritación social, se produce un distanciamiento de la política y se merma el interés por los asuntos de la democracia. Ese mexicano se decepciona de los políticos que le prometieron mejoras.

La falta de resultados en las acciones de gobierno, la parálisis legislativa, la ausencia de acuerdos entre Poderes y partidos van construyendo un campo minado en el territorio nacional.

El jueves pasado, el presidente Felipe Calderón-quien, por cierto, hoy festeja en el Campo Marte su quinto aniversario de gobierno- reconoció que hemos tenido "años muy duros para todos". Se refería a la emergencia sanitaria de la influenza, a la recesión económica, a la violencia criminal y a la peor sequía de las últimas nueve décadas que ahora afrontan 156 municipios del norte y centro del país.

Confió en que su sexto y último año al frente de la Presidencia será "el fuerte" y habrá un buen cierre. La pregunta es cómo lo logrará si no gobierna solo, si necesita de las otras fuerzas políticas para sacar las reformas pendientes en materia laboral, financiera y de seguridad.

Nada garantiza que en este último año de la administración de Calderón, los partidos de oposición cambien su discurso contestatario o abandonen su actitud quejosa y poco propositiva.

¿Los gobiernos de los estados cerrarán filas en la lucha contra el crimen organizado y depurarán sus cuerpos policiacos? ¿Habrá un compromiso de todos los funcionarios de gobierno y representantes populares por la transparencia y rendición de cuentas? ¿Le dirán no a la corrupción y a la omisión?

Los pendientes tienen que atenderse desde ahora, no importa el partido que gane la elección presidencial el próximo año. El resultado electoral no es mágico, no soluciona los problemas del país. Si los partidos y aspirantes a la Presidencia de la República no atienden la agenda nacional pueden erosionar los propios cimientos de la democracia.

Los mexicanos no solamente vivimos de elecciones, de fenómenos de alternancia, de libertades a la hora de votar y de equilibrio entre Poderes. Y mientras nuestros gobernantes no sean capaces de revisar como país nuestra política económica y sustituirla por una capaz de fomentar el crecimiento y de atender las desigualdades, tendremos enojo, inconformidad social, desencanto.

La radiografía de los problemas de este país se ha hecho miles de veces, conocemos y padecemos las situaciones, pero ¿cuándo vendrán las respuestas? El 1 de diciembre de 2012 tendremos los mismos niveles de pobreza, de inseguridad, de violencia, iniciativas de leyes congeladas en el Congreso de la Unión y no llegarán los acuerdos políticos. La agenda de asuntos no se borra con el cambio de gobierno ni con la alternancia de partidos.

Quienes aspiran a la Presidencia de la República -no importa el color o apellido, puede ser Peña Nieto, Cordero, Vázquez Mota, Creel o López Obrador- contraen una deuda con México, con sus ciudadanos. Este país ya no aguanta otros seis años en las mismas condiciones.

*Subdirectora editorial de Excélsior

fabiola.guarneros@nuevoexcelsior.com.mx
Twitter: @Fabiguarneros

Publicado el 4 de diciembre de 2011, les comparto la liga:
http://www.excelsior.com.mx/index.php?m=nota&id_nota=791207 

 

19 de abril de 2012

Coaliciones amorosas

La promiscuidad ideológica de los partidos no importa cuando se busca el poder.

¿Cuál es la verdadera República Amorosa? ¿La que promueve la promiscuidad ideológica de los partidos sólo por el poder?
Antes, en los 80 y los 90 era muy lógico que todos los partidos enfrentaran a la fuerza hegemónica, al PRI, porque monopolizaba el poder y las decisiones. Hoy, las cosas han cambiado, cuando conviene quitarlo del camino se alían todos, incluso PAN y PRD; pero cuando el rival es otro, hasta con el PRI juegan, como pasó en la elección de alcaldes en Michoacán.
En cinco municipios, PAN, PRI, PVEM y Panal se unieron para ganarle al PRD, PT y Movimiento Ciudadano. La fórmula les funcionó a los primeros para tomar ventaja en Aguililla, Irimbo y Jiménez.
En esas alcaldías michoacanas, al PAN y al PRI se les olvidaron las diferencias irreconciliables que argumentan que tienen, cuando no logran lanzar a un candidato común a un gobierno, como ocurrió en el Estado de México, o cuando no pueden aprobar una reforma de trascendencia en el Congreso de la Unión, como la laboral, por ejemplo.
En esos municipios no importaron los principios partidistas y lograron superar las acusaciones que uno y otro se hacen en el ámbito federal.
Al vencerse el plazo para el registro de coaliciones (18 de noviembre), constatamos que los partidos sí logran ponerse de acuerdo cuando se trata de velar por sus intereses, cuando negocian cuotas, escaños y curules.
Las organizaciones políticas cumplieron ante el IFE y presentaron sus convenios de coalición para la elección presidencial del 2012. El PRI irá con el PVEM y el Panal, y el PRD sumará al PT y al Movimiento Ciudadano (antes Convergencia).
Al PAN no le queda más remedio que la alianza con los ciudadanos, como lo ha dicho su dirigencia nacional, porque el partido de Elba Esther Gordillo, a quien le coqueteó, decidió jugar con el PRI.
El camino que lleva a la consolidación democrática tiene sus trampas. Hoy los partidos buscan gobernar un país, una entidad federativa o representar al ciudadano en el Congreso a como dé lugar, no importa la ruta que se tome ni lo que tengan que ofrecer o ceder.
Las fuerzas políticas se coaligan para postular un candidato y asegurar el triunfo, pero no concretan programas de gobierno que funcionen más allá del día de la elección. Negocian cuotas, puestos, candidaturas, porcentajes, se toman la foto juntos, pero no construyen un proyecto de nación. ¿Realmente comparten principios ideológicos, postulados? ¿Se da el verdadero encuentro de ideas?
En el caso de la alianza PRI-PVEM-Panal el punto de encuentro está en la repartición de cuotas; es decir, van a postular al mismo candidato presidencial, pero de los 300 distritos electorales en los que se compite para las diputaciones federales, 126 de ellos serán signados en el convenio de coalición.
Sí, al Partido Verde le toca encabezar la fórmula en 30 distritos, al Panal en 24 de ellos y al PRI en 72 distritos.
En el caso de la Cámara de Senadores, de las 64 posiciones de mayoría que se disputarán, 20 estarán en coalición en 10 estados. Cinco serán para el PVEM, cuatro para el Panal y 11 para el PRI.
El Movimiento Progresista integrado por el PRD, PT y Movimiento Ciudadano, decidió ir en coalición total para las candidaturas presidencial, senadurías y diputaciones. Aquí, la negociación está en la designación del candidato al gobierno del DF.
Los partidos nos deben el proyecto de nación y el compromiso de que estas alianzas trasciendan el día de la elección, para lograr los acuerdos que permitan la gobernabilidad. En un país amoroso no cabe la promiscuidad ideológica.
            Subdirectora editorial de Excélsior
       fabiola.guarneros@nuevoexcelsior.com.mx
                  Twitter: @Fabiguarneros

Publicado el 20 de noviembre de 2011, les comparto la liga:
http://www.excelsior.com.mx/index.php?m=nota&id_nota=785597 

 

20 de octubre de 2011

Encrucijada

Se acabaron los líderes que imponían las decisiones; hoy el reto es no provocar la fractura.

 
Cuando México decidió transitar de un sistema de partido casi único a uno donde la pluralidad ideológica se representara a través de otras fuerzas, sembró también un nuevo reto: ordenar la vida interna de las organizaciones políticas.
Hoy ya no hablamos de un partido, sino de los partidos, en plural; ya no tenemos una fuerza que impone su voluntad desde Los Pinos ni da instrucciones al Congreso; hoy todos los políticos y gobernantes están obligados a buscar los acuerdos y a negociar, incluso con las organizaciones apartidistas.
Somos testigos de lo complicado que es construir acuerdos y que los intereses partidistas frenan las reformas que necesita México; bueno, pues esta nueva realidad también llegó a la vida interna de PRI, PAN y PRD, que están aprendiendo a vivir, ordenarse y a negociar las expresiones de pluralidad que existen en sus filas.
Las determinaciones que toman para elegir a sus dirigentes, órganos de gobierno, candidatos a puestos de elección popular, definir plataformas o el sentido de una votación en el Congreso no siempre convencen ni satisfacen a la totalidad de sus militantes y seguidores, pero implican un esfuerzo mayor de cabildeo interno.
Los grupos líderes o las figuras de peso dentro de cada partido ya no pueden imponer ni dictar línea, tienen que convencer a otros, buscar aliados o “mayoritear” al adversario. Quizá por eso es más evidente la conflictividad que emana de las propias organizaciones políticas.
El proceso electoral de 2012 constituye un reto para los partidos y una oportunidad para evaluar su madurez política. Estarán bajo la presión del adversario, de las encuestas de popularidad, de las grillas, de los tiempos y nuevas reglas electorales, de las intenciones de imponer un candidato y de las experiencias aprendidas.
En el PRI, el pasado les enseñó que si se dividen y el grupo ganador no hace operación cicatriz ni suma a su contrincante, pierden. Basta recordar la competencia del 99 con los llamados Cuatro Fantásticos: Francisco Labastida, Manuel Bartlett, Humberto Roque y Roberto Madrazo, o la de 2005 cuando un grupo de gobernadores encabezado por Arturo Montiel y Natividad González Parás crearon el Todos Unidos contra  Madrazo (Tucom)  para frenar las aspiraciones presidenciales del tabasqueño.
Hoy, Enrique Peña Nieto y Manlio Fabio Beltrones no se exponen a una ruptura pública, al contrario, se presentan juntos en los foros organizados por la Fundación Colosio.
El PAN inició su proceso de selección con siete aspirantes, cuatro del gabinete del Presidente, un escenario sin precedentes en la historia del partido. El retiro de tres secretarios de Estado y un gobernador no favorecidos en los sondeos de popularidad logró decantar la lista a tres: Ernesto Cordero, Josefina Vázquez Mota y Santiago Creel.
La militancia panista rechaza la imposición presidencial y hoy, la dirigencia y sus aspirantes se encuentran entrampados en el método de selección.
En el PRD el reto será conciliar los intereses de quienes apoyan a Andrés Manuel López Obrador y de los que impulsan a Marcelo Ebrard, o contener la desbandada cuando el tabasqueño decida que él será el candidato de PT y Movimiento Ciudadano (antes Convergencia).
Y mientras los partidos resuelven sobre la marcha la encrucijada que les impone la nueva realidad, el miércoles 19 vence el plazo para que notifiquen al IFE el método de selección de su candidato a la Presidencia, a partir de ahí ya no hay marcha atrás.
                Subdirectora editorial de Excélsior
                fabiola.guarneros@nuevoexcelsior.com.mx
                Twitter: @Fabiguarneros

Publicado el 16 de octubre. Les dejo la liga:
http://www.excelsior.com.mx/index.php?m=nota&id_nota=775112