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Autodefensas en Michoacán (foto publicada en Excélsior)
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12 de marzo de 2014

Selfies

Los autorretratos no sólo los genera un teléfono móvil, también las acciones de nuestros políticos.

Nadie podrá negar que los políticos mexicanos están al pendiente de las últimas tendencias globales para seguirlas, como es debido dada su obligación de servir a la ciudadanía que devenga su salario.
Actualizados, siempre al día, saben sintonizarse con el sentir de la población mayoritaria. Sin necesidad de que alguien se los reclame, toman la iniciativa y actúan de inmediato. Con oportunidad, no oportunismo, aclaro.
Por supuesto, me refiero a la saludable decisión de los políticos de sumarse a la moda impuesta por la conductora televisiva Ellen DeGeneres el pasado domingo, cuando publicó en internet la foto que se tomó junto con varias estrellas de Hollywood durante la entrega de los Oscares, la archifamosa selfie (autorretrato) que colapsó Twitter (una red social) y lleva más de tres millones 350 mil retuits. (repeticiones o reenvíos).
Esta fotografía ha generado cualquier cantidad de parodias y memes (fotomontajes chuscos) y, desde luego, miles de personas en todo el mundo han recreado su propia versión de la hoy épica imagen. No podían faltar los políticos mexicanos, a quienes les gusta retratarse bien, independientemente del tipo de conductas que los retratan de cuerpo entero.
El martes, la senadora Mariana Gómez del Campo se tomó una foto con sus correligionarios Héctor Larios y ErnestoCordero, que ese día solicitó licencia al Senado para contender por la dirigencia nacional del PAN. Los poco amables comentarios que generó en Twitter no impidieron que días después ensayara una gráfica similar con motivo del 25 aniversario de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.
Ninguno de esos dos cuerpos legislativos puede presumir de tener muy contenta a la ciudadanía. Ya Excélsiordocumentó cómo los actuales diputados locales capitalinos constituyen una de las legislaturas más improductivas pero que, eso sí, se dan vuelo viajando a otros países como si de sus travesías emergieran leyes que de verdad resolvieran los problemas de la ciudad (a menos que en este concepto tengan su demagógica propuesta sobre la mariguana).
El mismo martes de la selfie en el Senado, nuestro diario publicó también que esa Cámara aumentó casi en 30% la bolsa para el pago de asesores y que, contrario a las perennes demandas de utilizar más racionalmente los recursos públicos, aumentó en 175 el número de plazas de sus trabajadores, la mayoría de ellas por la contratación de secretarios técnicos para las comisiones, consultores parlamentarios, choferes y secretarias.
Así como la senadora Gómez del Campo no leyó (y si las leyó, no les hizo caso) las críticas de tuiteros (así se les llama a los usuarios de Twitter) en las que le sugerían dedicarse a labores más productivas que las de andarse tomando fotos, de la misma forma los legisladores pasaron por alto los reiterados cuestionamientos sobre los excesivos recursos que se destinan a asesores sin que quede claro de qué forma beneficia al trabajo legislativo. Recordemos que justo hace un año Excélsior también refirió que el propio Cordero, en ese momento presidente del Senado y coordinador de la fracción panista, tenía una nómina millonaria para pagar a asesores, entre quienes se encontraba, por cierto, Juan Ignacio Zavala Gómez del Campo, cuñado del expresidente Felipe Calderón (cuyas actividades académicas, por cierto, incluyen también la generación deselfies, como la que se tomó en Colombia con los exmandatarios de Perú, Alan García, y de Colombia, CésarGaviria, como para que nadie lo acuse de andar tratando de influir en el proceso sucesorio de su partido, supongo).
Pero como la moda selfie no es patrimonio panista, justo el otro partido que también renovará dirigencia, el PRD, también se subió a ese tren con un pasajero de lujo: el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, a quien fueron a visitar representantes de las tribus (así se llaman ellos mismos, que conste) para proponerle que de nueva cuenta acepte encabezar al partido del cual fue fundador.
Resulta asombroso ese contraste simbólico entre las corrientes perredistas tratando de ponerse a la moda cuando ellos mismos han representado varias de las más rancias prácticas de la política (clientelismo, caudillismo) que, por lo mismo, han alejado a los jóvenes, cuando justo ese partido en su origen representaba un referente para quienes se formaron políticamente en movimientos estudiantiles que buscaban una alternativa frente al autoritarismo de aquellos años, cuando el PRI era hegemónico y casi omnipotente.
Esas mismas corrientes, incapaces de generar entre ellas mismas un liderazgo contemporáneo capaz de aglutinarlas y modernizarlas, no vieron más opción que recurrir al ingeniero Cárdenas, aun cuando éste se ha negado reiteradamente a una reelección que sería contraria al espíritu que fundó ese partido. Si de nueva cuenta no acepta, quizá sea porque no fue buena idea desempolvar ese viejo recurso del destape anticipado por parte de las huestes perredistas. Muchas de ellas, por su origen priista, saben perfectamente que el que se mueve no sale en la foto. Por más selfie que sea.
Publicada el domingo 9 de marzo de 2014
Fabiola Guarneros Saavedra-Selfies

18 de marzo de 2013

Cambios


En los últimos días hemos sido testigos de diversos acontecimientos. Las noticias que nos han sorprendido no sólo son nacionales ni tienen que ver exclusivamente con la lamentable inseguridad o la violencia del crimen organizado, que de pronto tomaron las agendas periodísticas e invadieron de preocupación y temor al ciudadano. En el mundo se registraron sucesos históricos que invocan al cambio.
Hoy sabemos que Elba Esther Gordillo está en la cárcel acusada de desviar recursos del sindicato de maestros para enriquecer sus cuentas bancarias y mantener su estilo lujoso de vida. También fuimos testigos del acuerdo logrado en el consejo rector del Pacto por México para trabajar en la reforma constitucional en materia de telecomunicaciones, un tema impensable en otros tiempos, cuando los intereses privados y los compromisos creados pesaban más que el desarrollo nacional.
Vimos, a principios del mes, a un PRI reunificándose en torno a la figura presidencial; se reconstruye después de 12 años de derrota presidencial y cambia sus documentos básicos. Le faltaba línea. Este fin de semana, el PAN comenzó a dar señales de cómo procesará su derrota electoral, su división interna, su mezquindad para apoyar sin reproches a Josefina Vázquez Mota. Sabremos cómo asumieron los panistas sus propias decisiones, por ejemplo su alianza con La Maestra, y qué harán con la reforma a sus estatutos.
De los partidos llamados de “izquierda” ni hablar, porque ni ellos saben quiénes son, qué quieren ni quién los representa. Confunden la pluralidad de ideas con la lucha de poder entre tribus.
Esto ha pasado en los últimos días a nivel nacional, pero en el terreno internacional las noticias no son menos importantes, por el contrario nos han mantenido en el filo de la butaca. Un ejemplo, la muerte del presidente venezolano Hugo Chávez.
La otra noticia vino desde el Vaticano, primero la renuncia del papa Benedicto XVI y después la elección del nuevo pontífice, el miércoles 13 de marzo, un jesuita argentino llamado Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, Francisco.
En las dos últimas semanas América Latina ha sido el foco de la noticia.
El mundo refleja dinamismo, pero todos estos acontecimientos anuncian un cambio y eso es muy bueno, porque en el cambio está la evolución. Pero, ¿sabemos hacia dónde vamos? ¿Para qué cambiar? ¿Qué queremos como humanidad? ¿Estamos listos o sólo nos dejamos arrastrar por los acontecimientos?
Lo pregunto porque de qué sirve tener tras las rejas a Elba Esther Gordillo si no acabamos con la corrupción y la complicidad entre poderosos, si la omisión sigue presente. ¿Cuál es el compromiso con la educación? ¿La reforma educativa resuelve el rezago, atiende las necesidades de un sistema escolar agonizante, sin infraestructura, con maestros que rechazan prepararse y abrirse a las nuevas tecnologías e idiomas? ¿Se dotará a los planteles escolares con equipo de vanguardia, se arreglarán los inmuebles, los baños, los techos, los vidrios? ¿Se exigirá más compromiso a los padres de familia?
Y hay otras interrogantes para los partidos políticos, porque de nada sirve acordar desde las cúpulas del poder los grandes cambios, como la mencionada reforma a las telecomunicaciones, si no se sabe cabildear esos consensos con los militantes de sus partidos, si esas grandes reformas no benefician al ciudadano con una mayor calidad, pluralidad y equidad en los contenidos y servicios relacionados con la televisión, la radio, la telefonía, el internet.
¿Sirve que los partidos modifiquen sus estatutos si éstos no incluyen las necesidades de sus seguidores, de los ciudadanos de a pie que votan por ellos?
¿Venezuela está listo para evolucionar, para crecer económicamente y romper dogmas? ¿Continuará por la misma línea? Es indudable que con Chávez, más allá de filias y fobias, hubo una mayor repartición del pastel, pero Hugo Chávez no hizo crecer ese pastel y no fue suficiente.
Y la Iglesia católica, ¿por qué volteó a Latinoamérica? Sí, aquí es donde más fieles ha perdido, el número de católicos que hablan español se cuenta en millones y su suma se convirtió en resta. ¿Pero qué sabe de las necesidades del ser humano de hoy? ¿Está dispuesta a evolucionar su pensamiento para responderle y conquistar el corazón, el pensamiento y la voluntad del nuevo individuo, éste que ahora cuestiona, discute, demanda, que dejó de ser pasivo, que se informa y evoluciona?

Les comparto la liga:

Cambios | Excélsior

23 de abril de 2012

Simulación

En precampañas todo se vale, siempre y cuando el IFE no se dé cuenta.

Hoy inician las precampañas. Quienes aspiran a la candidatura presidencial tienen hasta el 15 de febrero para buscar el voto mayoritario de los militantes y simpatizantes de su partido. El objetivo es aparecer en la boleta electoral de la elección del 1 de julio de 2012.
También este domingo arranca el periodo de simulación. Tiempo en el que los partidos políticos con candidatos únicos buscarán promover a sus presidenciables sin que la autoridad electoral los sancione por cometer actos anticipados de campaña.
En el escenario electoral, únicamente el PAN y sus aspirantes tienen derecho a realizar actividades de precampaña, difundir imágenes, grabaciones, organizar debates, foros y reuniones con los militantes y adherentes de su partido (pues el método de selección es cerrado), para obtener la candidatura presidencial.
Las coaliciones formadas por PRI-PVEM-Panal y PRD-PT y Movimiento Ciudadano deberían esperar a que termine este periodo para después del registro de sus candidatos únicos iniciar formalmente sus respectivas campañas; es decir, a partir del 30 de marzo.
Pero no es así en el escenario político actual, aunque esto implique acomodar a conveniencia las reglas del juego electoral.
Las coaliciones “Compromiso por México”, que postula a Enrique Peña Nieto, y “Movimiento Progresista”, con Andrés Manuel López Obrador como candidato único, ya decidieron que no se pueden quedar tras bambalinas. Al igual que Ernesto Cordero, Santiago Creel y Josefina Vázquez Mota tendrán actividades desde este domingo.
Vázquez Mota inició en el primer minuto de este 18 de diciembre con un acto en el Angel de la Independencia y aunque convocó sólo a militantes y adherentes, ¿quién puede garantizar que no se mezclaron simpatizantes o ciudadanos sin partido?
Y la misma pregunta vale para los actos en los que estarán Cordero, en La Piedad, Michoacán, y Creel, en el Estado de México. ¿Habrá alguna autoridad electoral presente en esos actos o alguien que aplique un censo para determinar sí todos los que acuden están registrados en el padrón de militantes panista?
Andrés Manuel López Obrador tendrá tres actos multitudinarios en el Distrito Federal: Iztapalapa, Gustavo A. Madero y Álvaro Obregón. ¿En calidad de qué si es candidato único? Los partidos que lo postulan argumentan que tiene derecho a difundir sus propuestas y su deseo de llegar a la Presidencia de la República sin pedir el voto ciudadano.
Peña Nieto estará en Boca del Río, en un acto de la militancia priista, también cuidará las formas, pero en el fondo busca sumar simpatías y apoyos. Eso se llama proselitismo.
¿Está preparado el IFE para este escenario? Leonardo Valdés, consejero presidente, dijo que tendrá lista la tarjeta “amarilla” por si algún partido cae en actos anticipados de campaña.
Según las reglas electorales, los candidatos únicos no tienen derecho de aparecer en spots de radio y televisión, pero sus partidos podrán hacer “propaganda genérica” de sus propuestas; es decir, los ciudadanos tenemos que disimular y no asociar al PRI con Peña Nieto ni al PRD con López Obrador.
Según, Leonardo Valdés los precandidatos únicos tienen derecho a reunirse con la militancia de su partido y difundir sus propuestas, pero no a pedir el voto.
En el glosario de términos electorales no existe “candidato único” ni “precandidato único”, por eso, cada partido adecua las reglas del juego a su conveniencia.
El IFE que tenemos y las nuevas reglas electorales son el Frankenstein de los partidos políticos. Cada reforma electoral es una cicatriz que busca enmendar sus propios bordes. Hoy, el proceso electoral en marcha es el espejo de las imperfecciones y las fallas.
                Subdirectora editorial de Excélsior
                fabiola.guarneros@nuevoexcelsior.com.mx
                Twitter: @Fabiguarneros

Publicado el 18 de diciembre de 2011, les comparto la liga:
http://www.excelsior.com.mx/index.php?m=nota&id_nota=795816 


Este país

El 1 de diciembre de 2012 los problemas serán los mismos.

El desencanto en México tiene varios ingredientes: crecimiento económico lento, desempleo, 52 millones de pobres, 11.7 millones de mexicanos en pobreza extrema, inseguridad, violencia máxima provocada por el crimen organizado y crisis de credibilidad en los políticos y sus partidos.

Si un ciudadano no tiene satisfechas sus necesidades básicas ni el acceso a un empleo y un salario digno, si no es candidato a un crédito o financiamiento para echar a andar su propia empresa, si no encuentra los apoyos necesarios para hacer producir al campo ni exportar sus mercancías, si no puede elevar la calidad de vida de su familia, se genera irritación social, se produce un distanciamiento de la política y se merma el interés por los asuntos de la democracia. Ese mexicano se decepciona de los políticos que le prometieron mejoras.

La falta de resultados en las acciones de gobierno, la parálisis legislativa, la ausencia de acuerdos entre Poderes y partidos van construyendo un campo minado en el territorio nacional.

El jueves pasado, el presidente Felipe Calderón-quien, por cierto, hoy festeja en el Campo Marte su quinto aniversario de gobierno- reconoció que hemos tenido "años muy duros para todos". Se refería a la emergencia sanitaria de la influenza, a la recesión económica, a la violencia criminal y a la peor sequía de las últimas nueve décadas que ahora afrontan 156 municipios del norte y centro del país.

Confió en que su sexto y último año al frente de la Presidencia será "el fuerte" y habrá un buen cierre. La pregunta es cómo lo logrará si no gobierna solo, si necesita de las otras fuerzas políticas para sacar las reformas pendientes en materia laboral, financiera y de seguridad.

Nada garantiza que en este último año de la administración de Calderón, los partidos de oposición cambien su discurso contestatario o abandonen su actitud quejosa y poco propositiva.

¿Los gobiernos de los estados cerrarán filas en la lucha contra el crimen organizado y depurarán sus cuerpos policiacos? ¿Habrá un compromiso de todos los funcionarios de gobierno y representantes populares por la transparencia y rendición de cuentas? ¿Le dirán no a la corrupción y a la omisión?

Los pendientes tienen que atenderse desde ahora, no importa el partido que gane la elección presidencial el próximo año. El resultado electoral no es mágico, no soluciona los problemas del país. Si los partidos y aspirantes a la Presidencia de la República no atienden la agenda nacional pueden erosionar los propios cimientos de la democracia.

Los mexicanos no solamente vivimos de elecciones, de fenómenos de alternancia, de libertades a la hora de votar y de equilibrio entre Poderes. Y mientras nuestros gobernantes no sean capaces de revisar como país nuestra política económica y sustituirla por una capaz de fomentar el crecimiento y de atender las desigualdades, tendremos enojo, inconformidad social, desencanto.

La radiografía de los problemas de este país se ha hecho miles de veces, conocemos y padecemos las situaciones, pero ¿cuándo vendrán las respuestas? El 1 de diciembre de 2012 tendremos los mismos niveles de pobreza, de inseguridad, de violencia, iniciativas de leyes congeladas en el Congreso de la Unión y no llegarán los acuerdos políticos. La agenda de asuntos no se borra con el cambio de gobierno ni con la alternancia de partidos.

Quienes aspiran a la Presidencia de la República -no importa el color o apellido, puede ser Peña Nieto, Cordero, Vázquez Mota, Creel o López Obrador- contraen una deuda con México, con sus ciudadanos. Este país ya no aguanta otros seis años en las mismas condiciones.

*Subdirectora editorial de Excélsior

fabiola.guarneros@nuevoexcelsior.com.mx
Twitter: @Fabiguarneros

Publicado el 4 de diciembre de 2011, les comparto la liga:
http://www.excelsior.com.mx/index.php?m=nota&id_nota=791207 

 

19 de abril de 2012

Piedritas en el PRI

La arrogancia política fractura a la militancia.

Hace 11 años, el PRI fue víctima de su soberbia política. Sus líderes se creían invencibles; no valoraron el poder y carisma de los candidatos adversarios ni el trabajo y peso de su propia militancia. Perdieron la Presidencia de la República y su poder hegemónico.
Si bien, los priistas, han aprendido de sus errores y están en la antesala de regresar a la Presidencia hay algunos signos de arrogancia que los lleva, como se diría en el refranero popular, a vestirse con la piel del oso que aún no han matado.
Sin duda en estos 11 años, desde la banca de la oposición, abonaron por reconstruir a un partido dividido, por buscar al líder que perdieron cuando se quedaron sin la línea que les marcaba el Presidente de la República, por reagrupar a los sectores, organizaciones y recuperar los liderazgos locales.
Hoy aunque el escenario parece menos conflictivo, los priistas se han puesto piedritas en el zapato. Lanzaron una convocatoria con el método de selección del candidato presidencial que dejó insatisfechos a varios militantes. Está impugnada ante el Tribunal Electoral.
La dirigencia del PRI firmó un convenio de coalición con PVEM y Panal para la elección de 2012, que despertó el enojo de los priistas de Sinaloa, Jalisco, Puebla, Chiapas, Quintana Roo y el DF, porque los lugares uno y dos de la lista de los candidatos al Senado los ocuparán políticos del Partido Verde y de Nueva Alianza.
Por ejemplo, Jorge Emilio González sería el candidato de la coalición por Quintana Roo y Pablo Escudero por el DF; en Chiapas, la candidata sería la hija de Elba Esther Gordillo, Mónica Arriola, y Fernando González, el yerno de la maestra, sería el aspirante por Sinaloa.
Otra piedrita que molesta a los priistas es la intención de mantener la alianza PRI-PVEM-Panal para la elección a gobernador en Chiapas. La incomodidad la produce la idea de que el candidato no salga de los liderazgos locales del Revolucionario Institucional, sino del PVEM, pues el senador Manuel Velasco ha sido arropado por Enrique Peña Nieto, quien acudió, incluso, a su Quinto Informe de Gobierno.
Aunque en el PRI recuperaron la disciplina partidista y han decidido cerrar filas en torno a un solo candidato (hoy se registrará Peña Nieto), los militantes de ese partido no pueden ignorar el reclamo de unidad del senador Manlio Fabio Beltrones, quien en una carta pública dijo que en su partido hay quienes “…alegan la necesidad de unidad para conservar privilegios”, y recordó que “la militancia es superior a la dirigencia y por ello ha resistido las grandes derrotas”.
En 2000, el PRI sufrió los efectos de la división y el desgaste de tener cuatro aspirantes presidenciales: Francisco Labastida, Manuel Bartlett, Humberto Roque y Roberto Madrazo. En ese entonces les falló la operación cicatriz, porque el grupo ganador no sumó a los adversarios.
Recuerdo lo que me dijo Manuel Fuentes Bove, operador de Roque Villanueva, cuando ganó Labastida: que ellos estaban listos con las escobas para trabajar por el partido y nadie les dio un tramo para barrer.
La historia de la división se repitió en 2006, cuando Madrazo enfrentó a sus propios adversarios dentro del PRI, el llamado Tucom. Y perdieron nuevamente la elección presidencial.
Hoy han tenido la capacidad de cimentar el terreno que los tiene a un paso de volver a Los Pinos; sin embargo, aún falta el tejido fino de los acuerdos al interior del propio PRI. Como diría otro dicho popular: Dios o el Diablo (como se quiera) está en los detalles.
La unidad dentro del PRI vuelve a ser el reclamo.

                Subdirectora editorial de Excélsior
                fabiola.guarneros@nuevoexcelsior.com.mx
                Twitter: @Fabiguarneros

Publicado el 27 de noviembres de 2011, les comparto la liga:
http://www.excelsior.com.mx/index.php?m=nota&id_nota=788596 

 

¿Elba Esther?

La maestra no negocia, amaga. Busca el poder no un proyecto de nación

Los partidos políticos tienen memoria corta o la piel muy curtida, quizá por eso habría que recordarles quién es y cómo opera Elba Esther Gordillo, porque en los últimos días hemos sido testigos del crecimiento que han tenido los bonos de la líder magisterial, gracias a que algunos presidenciables y dirigentes partidistas la quieren en sus filas para ganar la elección de 2012.
Los dos millones de votos que promete el Partido Nueva Alianza, brazo político de la maestra Gordillo, tienen un costo muy alto para la democracia.
Elba Esther se ha caracterizado por el chantaje, el amago, la corrupción y por dirigir un sindicato en el que no existe democracia interna, transparencia ni rendición de cuentas. Aún no conocemos la cantidad de recursos que recibe del erario ni cómo los distribuye.
La maestra encabeza un sindicato con alrededor de millón y medio de maestros agremiados, con presencia en todo el territorio nacional; pero es una organización en la que los trabajadores no pueden expresarse ni nombrar libremente a sus dirigentes. Los afiliados al SNTE carecen de la fuerza para exigir una rendición de cuentas auténtica, incluso de sus propias cuotas.
La base y poder del Partido Nuevo Alianza (Panal) está justamente en ese sindicato carente de una auténtica vida democrática.
Cuando Gordillo negocia no pone los intereses de la nación por encima de los suyos. A ella le gusta el poder y hace alianzas con el puntero, no con quien tenga una ideología o proyecto de país similar.
Si revisamos la actuación de esta organización política, que en sus primeras elecciones (2006) obtuvo 4.7% de la votación, veremos que en 2010 cuando se disputaron diez gubernaturas, el Panal hizo alianza con los partidos que tenían ventaja:
En Aguascalientes, Hidalgo, Quintana Roo, Tamaulipas y Zacatecas se unió al PRI y al PVEM para ganar las elecciones; en Chihuahua se alió al PRI, PVEM y PT; y en Puebla cambió de colores y se sumó al PAN, PRD y Convergencia.
Y lo mismo pasó este año en los procesos electorales del Estado de México, Coahuila y Nayarit, el Panal sumó sus votos al PRI y PVEM.
¿Qué ha ganado Gordillo? Siete diputados federales que llegaron por la vía plurinominal, tres senadores, 39 alcaldías, 74 diputados locales y alrededor de 400 regidores y síndicos.
La líder magisterial quiere poder y lo dijo en una reunión con los suyos, mientras se desarrollaba el V Congreso Nacional de Educación del SNTE: “Quien quiera con nosotros tiene que garantizarnos tres cosas: el proyecto educativo, el proyecto de la seguridad social, que está en chino, y las posiciones políticas a las que aspiramos. Tenemos que tener un fuerte número de representantes en las Cámaras. ¡El poder es el poder, señores! ¡El poder es el gremio!”.
Pero hay más, la dirigente es una bomba de tiempo. Se enoja y explota, basta recordar la alianza y pleito que tuvo con Roberto Madrazo, que le costó la expulsión en 2006; con Miguel Ángel Yunes a quien encumbró y después lo llamó traidor; con Vicente Fox y el presidente Calderón con quienes estableció alianzas electorales a cambio de un proyecto educativo a modo.
El 18 de noviembre vence el plazo para que los partidos registren ante el IFE las coaliciones, para esas fechas sabremos quién es el candidato de la maestra.
Quienes han coqueteado con Gordillo tendrán que evaluar si esa alianza no les costará demasiado en imagen, votos y unidad al interior de sus partidos, pues hay quienes no quieren nada con ella.
                Subdirectora editorial de Excélsior
                fabiola.guarneros@nuevoexcelsior.com.mx
                Twitter: @Fabiguarneros

Publicado el 30 de octubre de 2011, les dejo la liga:
http://www.excelsior.com.mx/index.php?m=nota&id_nota=778380 
 


 

 

El voto fuerte

Las mujeres pueden elegir al próximo Presidente de la República.

En la historia política y social de México, las mujeres han dado su propia batalla, la del reconocimiento pleno de sus derechos. Desde sus trincheras —hogares, escuelas, comunidades, curules, escaños, gobiernos, tribunales y otras más—, han escrito capítulos con los ideales revolucionarios de justicia y libertad.
Hoy siguen en pie de lucha y tienen en sus manos el instrumento más poderoso para lograr ese México democrático, justo, seguro, gobernable: su voto.
Las mujeres pueden elegir al próximo Presidente de la República. Sí, ellas representan 51.92% del listado nominal, son 39 millones 887 mil 671 mujeres votantes que con sólo marcar una boleta electoral podrían definir el rumbo de un país.
¿Por qué teniendo ese poder no lo ejercen? Porque su lucha no ha terminado, no concluyó cuando hace 58 años (17 de octubre de 1953) se le reconoció el derecho constitucional de elegir quién las gobierne y de ser elegidas para gobernar. Ese logro sólo fue el inicio, en el camino se le presentaron otras batallas.
Una de ellas, lograr que en algunas regiones del país se superen prácticas que les impide ejercer su derecho al sufragio. Por ejemplo, en 43 municipios de Oaxaca, (de los 418 regidos por  usos y costumbres), no se les permite votar para elegir a sus autoridades locales; en nueve, las mujeres pueden acudir a las urnas sólo si su esposo está fuera de la comunidad, y en 34 les está permitido asistir a las asambleas pero no votar.
Datos de la Encuesta Nacional de Discriminación 2010 muestran que el 23.3% de las mujeres pide permiso o avisa a su pareja para decidir por quién votar.
Otra batalla tiene que ver con resolver necesidades primarias que le permitan mejorar su calidad de vida, como tener un empleo digno y bien pagado, servicios de salud y educación con calidad.
Hoy la mujer busca una democracia con compromiso social, una que logre disminuir la brecha entre ricos y pobres, que rescate de la marginación a las comunidades indígenas y ponga en marcha el desarrollo rural.
El terreno de la política es otro frente en pie de lucha. Las mujeres son representadas de manera inequitativa en el gobierno, en los Congresos y en los partidos políticos.
Sólo 26% de los integrantes de la Cámara de Diputados son mujeres, en el Senado el porcentaje es de 23, y en el caso de las diputaciones locales, de mil 141 puestos disponibles en todo el país, únicamente 262 son ocupados por ellas.
Los partidos cumplen cuotas en la integración de listas, pero no asumen un compromiso para preparar y mantener en los cargos de representación popular a las mujeres. Ya conocemos el caso de las Juanitas, las legisladoras que piden licencia para que su suplente, un hombre, entre en funciones.
Una mujer no quiere ser una ciudadana a medias, quiere votar pero también quiere estar en una boleta electoral, opinar y decidir, proponer y poner en marcha, pensar y ser escuchada.
Los partidos políticos tienen una gran oportunidad para sumar en 2012 el voto femenino a su proyecto de nación. Con el sufragio de la mujer tienen el triunfo en sus manos, pero, ¿cuál de ellos tiene una propuesta atractiva para ellas?, ¿qué organización política está dispuesta a impulsar y hacer que ganen sus mujeres?
En la escena política tenemos a varias queriendo escribir otros capítulos de la lucha democrática en México: Beatriz Paredes, Alejandra Barrales, Luisa María Calderón y Josefina Vázquez Mota.

Subdirectora editorial de Excélsior
 fabiola.guarneros@nuevoexcelsior.com.mx
 Twitter: @Fabiguarneros.

Artículo publicado el 23 de octubre de 2011, les dejo la liga:

http://www.excelsior.com.mx/index.php?m=nota&id_nota=776637 

20 de octubre de 2011

Encrucijada

Se acabaron los líderes que imponían las decisiones; hoy el reto es no provocar la fractura.

 
Cuando México decidió transitar de un sistema de partido casi único a uno donde la pluralidad ideológica se representara a través de otras fuerzas, sembró también un nuevo reto: ordenar la vida interna de las organizaciones políticas.
Hoy ya no hablamos de un partido, sino de los partidos, en plural; ya no tenemos una fuerza que impone su voluntad desde Los Pinos ni da instrucciones al Congreso; hoy todos los políticos y gobernantes están obligados a buscar los acuerdos y a negociar, incluso con las organizaciones apartidistas.
Somos testigos de lo complicado que es construir acuerdos y que los intereses partidistas frenan las reformas que necesita México; bueno, pues esta nueva realidad también llegó a la vida interna de PRI, PAN y PRD, que están aprendiendo a vivir, ordenarse y a negociar las expresiones de pluralidad que existen en sus filas.
Las determinaciones que toman para elegir a sus dirigentes, órganos de gobierno, candidatos a puestos de elección popular, definir plataformas o el sentido de una votación en el Congreso no siempre convencen ni satisfacen a la totalidad de sus militantes y seguidores, pero implican un esfuerzo mayor de cabildeo interno.
Los grupos líderes o las figuras de peso dentro de cada partido ya no pueden imponer ni dictar línea, tienen que convencer a otros, buscar aliados o “mayoritear” al adversario. Quizá por eso es más evidente la conflictividad que emana de las propias organizaciones políticas.
El proceso electoral de 2012 constituye un reto para los partidos y una oportunidad para evaluar su madurez política. Estarán bajo la presión del adversario, de las encuestas de popularidad, de las grillas, de los tiempos y nuevas reglas electorales, de las intenciones de imponer un candidato y de las experiencias aprendidas.
En el PRI, el pasado les enseñó que si se dividen y el grupo ganador no hace operación cicatriz ni suma a su contrincante, pierden. Basta recordar la competencia del 99 con los llamados Cuatro Fantásticos: Francisco Labastida, Manuel Bartlett, Humberto Roque y Roberto Madrazo, o la de 2005 cuando un grupo de gobernadores encabezado por Arturo Montiel y Natividad González Parás crearon el Todos Unidos contra  Madrazo (Tucom)  para frenar las aspiraciones presidenciales del tabasqueño.
Hoy, Enrique Peña Nieto y Manlio Fabio Beltrones no se exponen a una ruptura pública, al contrario, se presentan juntos en los foros organizados por la Fundación Colosio.
El PAN inició su proceso de selección con siete aspirantes, cuatro del gabinete del Presidente, un escenario sin precedentes en la historia del partido. El retiro de tres secretarios de Estado y un gobernador no favorecidos en los sondeos de popularidad logró decantar la lista a tres: Ernesto Cordero, Josefina Vázquez Mota y Santiago Creel.
La militancia panista rechaza la imposición presidencial y hoy, la dirigencia y sus aspirantes se encuentran entrampados en el método de selección.
En el PRD el reto será conciliar los intereses de quienes apoyan a Andrés Manuel López Obrador y de los que impulsan a Marcelo Ebrard, o contener la desbandada cuando el tabasqueño decida que él será el candidato de PT y Movimiento Ciudadano (antes Convergencia).
Y mientras los partidos resuelven sobre la marcha la encrucijada que les impone la nueva realidad, el miércoles 19 vence el plazo para que notifiquen al IFE el método de selección de su candidato a la Presidencia, a partir de ahí ya no hay marcha atrás.
                Subdirectora editorial de Excélsior
                fabiola.guarneros@nuevoexcelsior.com.mx
                Twitter: @Fabiguarneros

Publicado el 16 de octubre. Les dejo la liga:
http://www.excelsior.com.mx/index.php?m=nota&id_nota=775112 

La excusa

La pluralidad política no es la que bloquea los acuerdos ni detiene la construcción del México democrático.


El camino andado por México en la construcción de su democracia ha sido sinuoso, sujeto a intereses partidistas, a las ambiciones de poder y a la necesidad de dar respuesta a los problemas de gobernabilidad que se van presentando.
Los conflictos en los partidos y la falta de acuerdos han detenido, muchas veces, la marcha o propiciado que se den pasos hacia atrás, pero en el trayecto se han impulsado una serie de reformas legales y constitucionales que han permitido superar un sistema hegemónico para darle vida y representación a la pluralidad.
La primera reforma en ese sentido se dio en 1977, cuando Jesús Reyes Heroles impulsó cambios legales para permitir la entrada de nuevos partidos al escenario electoral y modificar la fórmula de conformación de la Cámara de Diputados; el objetivo era responder a la entonces realidad de ese México.
Con el paso del tiempo y el andar político, esa reforma no fue suficiente y fueron necesarias muchas más, por ejemplo, las que crearon el Instituto Federal Electoral y el Tribunal Electoral, se volvió a modificar la fórmula de integración de la Cámara de Diputados y se incluyó al Senado; se legisló para que el regente capitalino ya no fuera designado por el Presidente de la República y el Distrito Federal tuviera un gobierno electo, igual que las delegaciones.
Es decir, hemos caminado y resuelto realidades. Hoy tenemos necesidad, desde la óptica de los partidos, de una reforma política que permita la reelección de los legisladores, las candidaturas ciudadanas, la consulta popular, la iniciativa preferente, una cláusula de gobernabilidad para la Asamblea Legislativa, y que nos diga qué hacer cuando haga falta el Presidente de la República o su toma de protesta no pueda darse en el Congreso de la Unión.
Hace falta una modificación legal, dicen los políticos, para otorgar la facultad de veto al jefe del Ejecutivo cuando no esté de acuerdo con el Presupuesto de Egresos aprobado por los diputados y otro ajuste a las leyes para permitir la reconducción presupuestal.
Esta reforma política fue planteada como otra oportunidad para devolverle una parte del poder al ciudadano, ordenar las instituciones y garantizar la gobernabilidad en cualquier escenario electoral. ¿Qué pasa entonces? ¿Por qué no llegan los acuerdos? ¿Por qué el Senado aprueba una cosa y los diputados otra? ¿Por qué vemos a los líderes de los partidos Gustavo Madero, Humberto Moreira y Jesús Zambrano en actitud contestataria y defensiva en lugar de propositiva?
La explicación más cómoda se la achacan a la pluralidad. Sí, hoy es más difícil conseguir los acuerdos porque hay más partidos, porque nadie tiene mayoría, porque las ideas se expresan libremente, porque el Presidente que marcaba la “línea” ya no tiene ese poder.
El escenario es más complicado porque cada partido tiene su propia visión de país, porque al interior de las fuerzas políticas hay grupos que se disputan el poder, las decisiones que se toman están pensadas en la elección de 2012, y porque están ocupados en sus procesos internos.
Pero los genuinos intereses partidistas no pueden bloquear el camino que consolida la democracia ni ignorar que construimos un sistema político donde la pluralidad ideológica que existe puede expresarse, recrearse, competir y convivir de manera institucional y ordenada.
La agenda de pendientes está saturada y de no atenderla se puede poner en riesgo lo que hemos construido. La pluralidad de ideas no es la culpable de que no lleguen los acuerdos.
Subdirectora editorial de Excélsior
 fabiola.guarneros@nuevoexcelsior.com.mx
Twitter: @Fabiguarneros

Publicado el 9 de octubre en Excélsior. Les dejo la liga:
http://www.excelsior.com.mx/index.php?m=nota&id_nota=773598 

29 de septiembre de 2011

Entrevista a José Woldenberg

Les recomiendo esta entrevista que le hice al politólogo y ex consejero presidente del IFE, José Woldenberg, publicada el 15 de agosto en Excélsior:

Ya no hay partidos omnipotentes, dice Woldenberg

Descarta que un eventual regreso del PRI a Los Pinos sea en sí mismo un retroceso, advierte de la necesidad de mantener equilibrio en el Congreso



Por Fabiola Guarneros Saavedra

La transición democrática es un hecho del pasado y México camina hoy por una democracia germinal con dos pendientes: garantizar el crecimiento económico del país para mejorar las condiciones de vida de los mexicanos, y una reforma política que permita las fórmulas de gobierno ante la nueva realidad pluralista.
Esta reflexión la hace José Woldenberg, ex consejero presidente del Instituto Federal Electoral (IFE). Tiene claro el momento político que vive el país: se acabaron los nacidos para ganar y los nacidos para perder.
“Ya no hay partidos omnipotentes.”
Está convencido del desencanto que existe en la sociedad con los partidos, los políticos e, incluso, con la incipiente democracia. Y los nutrientes de esa decepción son, desde su punto de vista, el funcionamiento, discurso y la conflictividad que emana de los partidos políticos.
Pero para Woldenberg Karakowsky el elemento más importante que alimenta el enojo social y el alejamiento de los partidos, es el económico.
“La economía mexicana no crece con suficiencia y esto genera una enorme irritación,  una distancia de la política… No solamente de libertades, de elecciones y de fenómenos de alternancia y de equilibrio vive la gente…”
El camino que han tomado los partidos políticos en la nueva realidad mexicana,  también son tema de la conversación que el politólogo tiene con Excélsior.
“Si algo bueno pasó en todos los partidos, es que una sola voz, una voluntad no puede imponer al candidato.”
Al PRI lo considera un partido más entre otros; pero acota que hoy ninguno de ellos pierde todo ni gana todo. Considera que un eventual regreso del PRI a la Presidencia de la República no tiene por qué ser un retroceso si así se expresa la voluntad de los ciudadanos en las urnas.
“Pero creo que es muy importante que se mantenga un cierto equilibrio de pluralidad dentro de las instituciones del Estado”; es decir, que exista un contrapeso en las Cámaras de Diputados y Senadores.
José Woldenberg es un hombre de izquierda y conoce al PRD desde su fundación, por eso puede hablar de las virtudes de ese partido que, hoy, se convirtieron en su principal ancla.
“La pluralidad dentro del PRD es un activo, pero se vuelve un problema porque no es fácil conjugar esa diversidad. Las figuras carismáticas (Cuauhtémoc Cárdenas y Andrés Manuel López Obrador) le han permitido crecer y  al mismo tiempo le han impedido una vida más institucional y menos sujeta a la voluntad de un solo individuo.”
Como académico e investigador de las ciencias políticas no especula respecto a la vida interna del PAN. Sabe que hay cinco candidatos y que uno seguramente es el predilecto del presidente Felipe Calderón; pero de lo que sí está convencido es que la discusión y la deliberación de los panistas serán las que definan al aspirante presidencial, pues se quedaron atrás los tiempos en los que una persona decidía el futuro del partido.
Cuando le pregunto si México está preparado para tener una presidenta mujer, Woldenberg asegura que sí:  “¿Por qué no? Otra cosa es que gane. Lo nuevo sería que uno de los tres grandes partidos tuviera una candidata mujer.”
Le platico que el senador panista Ramón Galindo lo propuso a él y a Juan Ramón de la Fuente como aspirantes a una eventual candidatura presidencial independiente dentro del PAN.
El académico responde: “Ni quiero, ni puedo, ni estoy en disposición, para entrarle a este tipo de juegos. No me interesa.”
Nació en Monterrey, Nuevo León, en 1952; estudió Sociología y una maestría en Estudios Latinoamericanos en la UNAM. José Woldenberg inició su lucha político-sindical desde 1974, cuando participó en la fundación del Sindicato de Personal Académico de la UNAM y después, en el 77, en el STUNAM.
Hoy sigue dando clases en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México y tiene un pequeño cubículo en el edificio E, en donde se desarrolla la entrevista. Es mediodía.
–¿Estamos en la transición democrática o nos quedamos en la alternancia?
–La transición democrática es un hecho del pasado, transcurrió entre 1977 y 1997; es decir, es el periodo donde se dieron una serie de conflictos muy agudos en materia electoral que acabaron modificando las normas, las instituciones e impactando la correlación de fuerzas en México.
La transición se dio en esos 20 años y fue la que permitió la alternancia, sin esos cambios hubiera sido inimaginable un fenómeno como el que vivimos en el 2000, cuando un candidato del PAN, entonces apoyado por el PVEM, derrotó en las urnas a los aspirantes del PRI y el PRD.
–¿Qué pasa con los partidos y los ciudadanos, tenemos claro el rumbo a seguir en la construcción de la democracia?
–Lo que logramos construir como país fue una germinal democracia; es decir, un sistema político donde la pluralidad ideológica que existe puede expresarse, recrearse, competir y convivir de manera institucional y ordenada.
Para mí no es poco, pero no es una varita mágica que acabe con todos los pendientes. La agenda de los problemas nacionales es enorme y no atenderla, puede erosionar los propios cimientos de la germinal democracia.
¿En qué estoy pensando? Hay un desencanto muy grande en nuestro país, con los partidos, con los políticos y me temo que con la incipiente democracia que tenemos. Y debemos preguntarnos de dónde proviene este desencanto.  Mucho tiene que ver  con el funcionamiento, el discurso, la conflictividad que emana de los propios partidos políticos.

EL DESENCANTO
José Woldenberg siempre ha sido un político de izquierda. Su lucha cívica la inició en el Movimiento de Acción Popular (MAP), 1981, desde donde quería impulsar la intervención de las organizaciones en todas las esferas de la sociedad.
“El desencanto en México tiene un nutriente económico y social. De 1982 a la fecha, estamos hablando de prácticamente 30 años, la economía mexicana no crece con suficiencia y esto ha hecho que las condiciones materiales de vida de los mexicanos no mejoren en lo sustantivo. Esto genera una enorme irritación, una distancia de la política…
“Porque no solamente de libertades y de elecciones, de fenómenos de alternancia y de equilibrio entre las fuerzas vive la gente. A ellos les preocupa por sobre todo, quizá,  sus condiciones materiales de vida”, explica como si dictara una conferencia.
–¿Qué les pasó a los partidos?
–Hoy son más plurales, son más importantes que nunca. Durante muchos años, México vivió bajo el cobijo de un partido casi único, hegemónico; es decir, había uno y a su lado partidos testimoniales o germinales, pero todo el mundo sabía que lo fundamental de la política se procesaba bajo las siglas del PRI.
Hoy hemos transitado a un sistema equilibrado de partidos.
–¿En qué están ocupados los partidos?
–Yo creo que todos estamos aprendiendo a vivir en un mundo de pluralidad; es decir, durante muchos años, los términos: negociación, diálogo, acuerdo eran inexistentes en el Congreso, había una fuerza mayoritaria que podía tomar  decisiones sin tomar en cuenta a los minoritarios. Hoy ningún partido tiene esa mayoría.
Los partidos tienen una vida interna muy intensa, están preocupados por sus candidatos a diputados, senadores, presidente de la República y gobernadores, y esto tiene que verse como algo natural.
Durante muchos años, el Presidente de la República se decidía por la voluntad de una persona; era la época del “tapado”, del “dedazo”.
–Los partidos están viviendo sus procesos internos de manera novedosa, los acuerdos no llegan porque ahora hay pluralidad y cuesta trabajo lograr consensos cuando hay diferencias profundas entre los actores políticos, pero ¿no vamos muy lento?
–Sí, yo creo que muchos de los asuntos de la agenda nacional urge desahogarlos. Los dos grandes ejes de la tarea política el día de hoy son: la construcción de una mínima equidad dentro de la sociedad mexicana y una reforma de carácter político que sintonice mejor las fórmulas de gobierno a las nuevas realidades pluralistas.
Una de las prioridades del país es pensar cómo vamos a avanzar en materia económica, pero con un crecimiento capaz de generar empleo, de abatir la migración hacia Estados Unidos, y de atender las necesidades de los jóvenes.
Y en este sentido sí hemos sido muy morosos.
–De lo que usted imaginó en su lucha política-sindical, ¿qué se consiguió?, ¿qué queda pendiente?
En materia democrática hemos avanzado y en materia de equidad nada, cero.
Si uno ve el mundo de la política mexicana, antes teníamos un sistema de partido casi único, hoy, uno plural; antes, elecciones sin competencia, hoy, competidas.
Verá un mundo de la representación política que antes era monocolor y ahora es plural; antes teníamos un Presidencia toda poderosa, hoy una acotada; antes teníamos un Congreso subordinado y hoy, uno cuya mecánica interna es la que define su ruta.
Antes teníamos una Corte que en materia política prácticamente no significaba nada y hoy tenemos una que es un auténtico árbitro cuando hay conflicto entre Poderes.
Antes teníamos muy estrechos márgenes en la libertad de expresión, hoy esos márgenes se han ampliado. Es decir, hay avances.
En donde el país parece no moverse y no conmoverse es en lo que se refiere a la inequidad de la vida social.  ¡Hombre!, no se necesita ser sociólogo, economista, historiador, basta salir a las calles e ir a las diferentes ciudades y pueblos mexicanos para darse cuenta de que somos una sociedad desintegrada, con una muy escasa cohesión  social.

LA SUCESIÓN
La carrera político-partidista de Woldenberg Karakowsky tomó forma cuando participó en la fundación del Partido Socialista Unificado de México (PSUM), 1981-1987, y después en la del Partido Mexicano Socialista (PMS), en donde estuvo hasta el 89.
Pero para hablar del PRD tiene autoridad, pues lo vio nacer en 1989 y estuvo ahí hasta 1991 cuando renunció.
–Hoy, ¿qué significa ser de izquierda?
–Una vocación por afianzar y desplegar una política que tienda a la equidad. Yo creo que esa es la bandera fundamental de la izquierda.
La izquierda democrática tiene que ser capaz de conjugar dos valores fundamentales de la modernidad: libertad e igualdad.
–¿Tenemos un partido que represente esa izquierda?
–Tenemos partidos de izquierda, movimientos de izquierda, agrupaciones de izquierda y en los propios partidos hemos visto que no son monolíticos, que hay corrientes distintas.
–¿Es sano para el PRD tener dos movimientos de izquierda tan diferentes, me refiero a Demócratas de Izquierda que impulsa a Marcelo Ebrard y Morena, de Andrés Manuel López Obrador?
–Si a través de ellos expresan diferentes voces, sí. , El asunto está en otro lado. La enorme virtud del PRD ha sido también un problema mayor para ellos mismos.
Desde su fundación, el PRD recibió en sus filas corrientes políticas distintas y ahí radicaba parte de su fuerza y de su atractivo, pero cuando hay esas concepciones diversas se necesita una enorme maestría para tratar de articularlas, conjugarlas, sin exclusiones.
Si a ello le sumamos que el crecimiento del PRD se debe también a la existencia de dos liderazgos carismáticos muy fuertes, el del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas y el de Andrés Manuel López Obrador, al partido, entonces, le resulta muy difícil conjugar eso que es un capital político.
Las figuras carismáticas han sido un haber para el PRD y le han permitido crecer, pero al mismo tiempo le han impedido una vida más institucional y menos sujeta a la voluntad de un solo individuo.
–¿Qué significa ser de derecha hoy?
–Pues tradicionalmente la derecha ha puesto el acento en las libertades y le ha dado la espalda a los temas de la equidad y la justicia social.
–¿El PAN era mejor como partido de oposición que como partido de gobierno?
–Acción Nacional fue en lo fundamental un partido de carácter testimonial; lo que le importaba era dar fe y denunciar una seria de prácticas antidemocráticas, corruptas.
Luego vivió un proceso de fortalecimiento paulatino, ganó algunas gubernaturas, presidencias municipales, creció en el Congreso y se empezó a convertir en un partido de gobierno y de oposición a la vez.
–¿El PAN está cayendo en la inercia de imponer desde la Presidencia al sucesor? Lo intentó Fox con Creel y ahora Calderón tiene un favorito…
No conozco a detalle la vida interna del PAN, pero por lo que estamos viendo hay una serie de candidatos, al parecer  uno es el predilecto del Presidente, y ahí va haber una disputa para ver quién es el candidato. No me cabe la menor duda.
Si algo bueno pasó en todos los partidos es que ya una sola voz, una sola voluntad no puede imponer al candidato; vamos a ver incluso qué pasa en el PRI, en el PRD, en el PAN, en los partido que hoy obtienen menos votación. Vamos a ver...
–¿Qué es el PRI?
–Es un partido entre otros. Un partido que tiene raíces muy profundas,  quizá las redes de relaciones más bastas dentro del país y que como sucede en los sistemas democráticos, ningún partido pierde todo ni gana todo.
Y quien pierde hoy puede recuperarse el día de mañana y el que gana hoy puede perder en la elección siguiente, y quien gana en un estado de la República puede perder en otro.
Eso es lo que estamos aprendiendo a ver, ya no hay partidos omnipotentes. A mí me tocó la época de los nacidos para ganar y los nacidos para perder, bueno eso ya se acabó.
–Si regresara el PRI, ¿sería un retroceso en la marcha democrática?
Valdría la pena ver en qué condiciones, por ejemplo no es lo mismo que en la próxima elección el Presidente de la República salga del PRI y sin embargo no tenga la mayoría absoluta en las Cámaras de Diputados y Senadores, a que si ganara el candidato priísta también tuviera mayoría absoluta en el Congreso, porque eventualmente en esta segunda situación no habría contrapesos institucionales suficientes.
Un Presidente de la República con contrapesos en el Congreso tendría que hablar, pactar, negociar por necesidad.
En sí mismo la vuelta del PRI no tiene por qué ser un retroceso si la voluntad de las personas se expresa en ese sentido, pero creo que es muy importante que se mantenga un cierto equilibrio de pluralidad dentro de las instituciones del Estado.
–¿Hay un protagonismo ciudadano?¿ Se pervirtió el termino ciudadanizar?
– Si todos somos ciudadanos empecemos a hilar más fino. Es decir, quién nos representa. Los ciudadanos somos un universo enorme, contradictorio, escasamente organizado, que hemos generado una sociedad civil débil, frágil en nuestro país y sobre todo contra hecha.
Algunos ciudadanos tienen mucho poder y otros están privados de voz y de influencia.
Ahora es un término que se usa y se trae de un lado para otro precisamente ante el desprestigio de los políticos, de los partidos, de los parlamentos.  Entonces para diferenciarse de eso se quiere hablar en nombre de los ciudadanos, pero ¡hombre!, para hablar a nombre de los ciudadanos hay que tener la representación de los mismo. Y uno no se la puede atribuir a sí mismo.
Han transcurrido más de 40 minutos de entrevista, el académico tiene que marcharse, lo esperan en el salón de clases los alumnos de licenciatura en Ciencias Políticas. Afuera, en el pasillo, un alumno más aguarda porque quiere una asesoría.
La última pregunta:
–Su nombre y el de Juan Ramón de la Fuente salieron del PAN, después de que el Presidente Calderón pidió a su partido abrirse a las candidaturas independientes…
– Eso me parece una ocurrencia y de muy mal gusto. Si alguien lo dijo de buena fe se lo agradezco, pero seguramente no me conoce o no sabe en lo que estoy ni lo que pienso. Y si lo hizo nada más por jugar, la verdad no son juegos que me gusten.
Ni quiero, ni puedo, ni estoy en disposición, para entrarle a este tipo de juegos. No me interesa.
Los temas de la conversación intentaron reconstruir la lucha por la democracia de un país: reformas políticas, lucha sindical, movimientos ciudadanos, transparencia y rendición de cuentas, todo para intentar entender el escenario de la sucesión del 2012.

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José Woldenberg estudió una temporada en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos, quería hacer cine. Y a pregunta expresa sobre si tuviera que hacer una película de la historia democrática del país, ¿quiénes serían sus protagonistas? Su respuesta fue:
PRI: Jesús Reyes Heroles, Santiago Oñate Laborde y José Luis la Madrid
PAN: Luis H. Álvarez, Carlos Castillo Peraza, Diego Fernández de Cevallos y Manuel J. Clouthier.
Izquierda: Arnoldo Martínez Verdugo, Heberto Castillo Martínez, Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz  Ledo.
Estoy siendo muy injusto, seguramente estoy dejando de lado a gente del PRI, PAN y del PRD, pero sí sería una película con muchos personajes.
No es la película de una persona ni de un partido ni de una administración;  no es la película de un Presidente, es de los esfuerzos de muchos mexicanos que hicieron trabajo desde los partidos y las organizaciones no gubernamentales
El reparto sería larguísimo, por eso quizá la película sería muy difícil de hacer.

Aquí el enlace:
http://www.excelsior.com.mx/index.php?m=nota&id_nota=761008

12 de septiembre de 2011

La deuda


Les comparto mi primer artículo de opinión, publicado el 4 de septiembre en Excélsior:

Nos quedaron debiendo el periodo extraordinario de sesiones. Los partidos representados en el Congreso de la Unión no lograron superar las diferencias en los temas que darían al país certidumbre financiera, seguridad, instituciones sólidas, reglas electorales claras y una reforma política con mayor participación ciudadana.
En las Cámaras de Senadores y Diputados se quedaron pendientes: la Ley de Seguridad Nacional, las iniciativas contra el lavado de dinero, en materia de jurisdicción militar, la que crea el mando único policial; las nuevas leyes para combatir la corrupción y el nombramiento de tres consejeros del IFE.
Las fuerzas políticas traen su propia agenda y la pluralidad que vivimos en el Congreso no permite a nadie pasar por encima del otro con la práctica antigua del “mayoriteo”. Hoy es necesario buscar el voto del adversario, llegar al acuerdo, garantizar la gobernabilidad.
Inicia un nuevo periodo ordinario de sesiones y la cuenta regresiva del último año de la LXI Legislatura, es la oportunidad para que los diputados y senadores apuntalen las estructuras del país que nos toca construir a todos. Los partidos políticos tendrán que negociar la Ley de Ingresos, el Presupuesto de Egresos y los criterios de la política económica para el próximo año, y al mismo tiempo ocuparse de dirimir sus diferencias internas por la sucesión presidencial y elegir a sus candidatos.
Mientras tanto, los pendientes nacionales que han minado al país como la inseguridad, las muertes y la violencia provocada por el crimen organizado, el desempleo, la corrupción en los sindicatos y estructuras de gobierno, la pobreza y la impunidad seguirán estallando y recordándole a los partidos que se necesitan las reformas.
¿Qué país queremos? ¿Nos quedamos con éste, así como está, con leyes que ya no funcionan para la época que estamos viviendo?  No importa quién gane la Presidencia de la República en 2012, si no se hacen las reformas necesarias no se podrá  gobernar México.
Claro que hay proyectos distintos de país, eso abona a favor de la democracia, pero hay que dar el paso que permita la gobernabilidad dentro de la pluralidad de ideas.
Si los partidos no logran los acuerdos, el país no avanza. Hoy no tenemos las herramientas jurídicas para pegarle al crimen organizado en donde más le afecta: el dinero y sus propiedades.
Carecemos de los instrumentos legales para acabar con la corrupción en los cuerpos policiacos y tampoco nos hemos puesto de acuerdo en dónde queremos que estén las fuerzas armadas: en la calle, combatiendo al crimen organizado porque no tenemos policías limpias e incorruptibles, o en los cuarteles.
La deuda con México crece y los partidos no han respondido con leyes para proteger a las víctimas de los grupos criminales, a los desempleados, a los que viven en extrema pobreza.
De nada sirve prometer reformas como reacción a una tragedia, porque los políticos pierden credibilidad. Escuchamos lo mismo cuando ocurrió la masacre de jóvenes en Villas de Salvárcar y la de los migrantes de San Fernando, el ataque en el casino de Monterrey o cada que desaparecen militares, marinos, alcaldes, periodistas, mujeres o niños.
Ahí están los familiares de los mexicanos que hemos perdido.
Y mientras se cultiva la parálisis legislativa, la impunidad gana terreno, crece el descrédito de los partidos y el hartazgo de los ciudadanos hacia sus políticos.
El tercer año de la LXI Legislatura es la oportunidad para empezar a pagar la deuda que los partidos y autoridades tienen con México.

Aquí la liga: