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Autodefensas en Michoacán (foto publicada en Excélsior)
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23 de abril de 2012

Conceptos (I)

Para entender a los políticos y las nuevas reglas electorales.

Estimado lector: ¿hay ocasiones en las que siente que no entiende la política mexicana, que su lenguaje es tan rebuscado o metafórico que sólo busca confundir en lugar de aclarar? No se angustie. Antes que nada, recuerde que como México no hay dos.
Si algo distingue a los mexicanos, es el ingenio. Y en materia electoral, desde hace décadas nos pintamos solos para hablar mucho y no decir nada.
Hace años, estábamos familiarizados con palabras y términos como “el tapado”, “destapes”, “cargada”, “carrusel”, “ratón loco”, “taqueo”, “operación tamal”, “embarazo de urnas”, etcétera. La alternancia en el poder y las reformas electorales nos han legado conceptos inéditos. He aquí un pequeño glosario para entender los nuevos tiempos:
-Precampaña: Dícese del periodo en el que los aspirantes a la candidatura presidencial sólo pueden hacer proselitismo entre los militantes de sus partidos, aunque sus promesas las escuche el resto del mundo. Si un partido tiene dos o más precandidatos, cada uno de éstos puede difundir spots en medios electrónicos, siempre y cuando se aclare a radioescuchas y televidentes del público en general que no son aptos para verlos u oírlos.
-Precandidato único: Situación no prevista en la ley electoral pero que consiste en que sólo haya un aspirante inscrito en un proceso interno para elegir candidato presidencial de un partido. No pueden hacer proselitismo entre el público en general, pero generalmente cuentan con la autorización del IFE para realizar actos masivos con simpatizantes. No confundir con “candidato de unidad”.
-Candidato de unidad: Dícese de aquel personaje de la política que aglutina a todas las corrientes de un partido por ser “el mejor posicionado”. Para nombrarlo no se requiere de un proceso interno de elección. Véase  también “Encuesta”.
-Mítines (del inglés “meeting”): Reuniones públicas de candidatos con muchas personas. Si ocurren en épocas de precampaña, los aspirantes pueden hacer todas las promesas de gobierno que deseen, con la condición de que en ningún momento de su discurso se les ocurra pedir que voten por ellos. Los candidatos únicos o de unidad pueden hacer estas reuniones con permiso del IFE.
-Encuesta: Instrumento que antes servía para medir el impacto o popularidad de un personaje entre los ciudadanos y hoy le sirve a ciertos partidos para designar a sus abanderados. Véase: “Candidato de unidad”.
-Encuesta indicativa: Dícese del procedimiento que en sentido estricto no es consulta, ni tampoco encuesta, ni mucho menos elección, pero que sirve para “posicionar” mejor a un aspirante no favorecido en los sondeos tradicionales. Para ello, aplíquese en un universo limitado de posibles votantes, de preferencia a aquellos que permitan “indicar” quién es el bueno.
Las nuevas reglas electorales, avaladas por los partidos políticos, han generado una gran confusión entre lo que está permitido y lo que no en tiempo de precampañas. La falta de claridad ha propiciado que el IFE tome decisiones sobre la marcha que han generado inconformidad, como permitir a los precandidatos únicos realizar mítines o que los aspirantes del PAN difundan spots navideños, a pesar de que la ley dice que estos mensajes por radio y televisión deben ser dirigidos a los militantes del partido.
Pero no se confunda, para cada acción el IFE y los partidos tienen una interpretación. En el próximo artículo continuaremos con el glosario de la terminología política del siglo XXI, para que cuando escuchemos a nuestros funcionarios, gobernantes, políticos, y candidatos sepamos exactamente qué es lo que nos quieren decir o que juego electoral simulamos.
             *Subdirectora editorial de Excélsior
        fabiola.guarneros@nuevoexcelsior.com.mx
                     Twitter: @Fabiguarneros

Publicado el 8 de enero de 2012, les comparto la liga:
http://www.excelsior.com.mx/index.php?m=nota&id_nota=800165 

 

Este país

El 1 de diciembre de 2012 los problemas serán los mismos.

El desencanto en México tiene varios ingredientes: crecimiento económico lento, desempleo, 52 millones de pobres, 11.7 millones de mexicanos en pobreza extrema, inseguridad, violencia máxima provocada por el crimen organizado y crisis de credibilidad en los políticos y sus partidos.

Si un ciudadano no tiene satisfechas sus necesidades básicas ni el acceso a un empleo y un salario digno, si no es candidato a un crédito o financiamiento para echar a andar su propia empresa, si no encuentra los apoyos necesarios para hacer producir al campo ni exportar sus mercancías, si no puede elevar la calidad de vida de su familia, se genera irritación social, se produce un distanciamiento de la política y se merma el interés por los asuntos de la democracia. Ese mexicano se decepciona de los políticos que le prometieron mejoras.

La falta de resultados en las acciones de gobierno, la parálisis legislativa, la ausencia de acuerdos entre Poderes y partidos van construyendo un campo minado en el territorio nacional.

El jueves pasado, el presidente Felipe Calderón-quien, por cierto, hoy festeja en el Campo Marte su quinto aniversario de gobierno- reconoció que hemos tenido "años muy duros para todos". Se refería a la emergencia sanitaria de la influenza, a la recesión económica, a la violencia criminal y a la peor sequía de las últimas nueve décadas que ahora afrontan 156 municipios del norte y centro del país.

Confió en que su sexto y último año al frente de la Presidencia será "el fuerte" y habrá un buen cierre. La pregunta es cómo lo logrará si no gobierna solo, si necesita de las otras fuerzas políticas para sacar las reformas pendientes en materia laboral, financiera y de seguridad.

Nada garantiza que en este último año de la administración de Calderón, los partidos de oposición cambien su discurso contestatario o abandonen su actitud quejosa y poco propositiva.

¿Los gobiernos de los estados cerrarán filas en la lucha contra el crimen organizado y depurarán sus cuerpos policiacos? ¿Habrá un compromiso de todos los funcionarios de gobierno y representantes populares por la transparencia y rendición de cuentas? ¿Le dirán no a la corrupción y a la omisión?

Los pendientes tienen que atenderse desde ahora, no importa el partido que gane la elección presidencial el próximo año. El resultado electoral no es mágico, no soluciona los problemas del país. Si los partidos y aspirantes a la Presidencia de la República no atienden la agenda nacional pueden erosionar los propios cimientos de la democracia.

Los mexicanos no solamente vivimos de elecciones, de fenómenos de alternancia, de libertades a la hora de votar y de equilibrio entre Poderes. Y mientras nuestros gobernantes no sean capaces de revisar como país nuestra política económica y sustituirla por una capaz de fomentar el crecimiento y de atender las desigualdades, tendremos enojo, inconformidad social, desencanto.

La radiografía de los problemas de este país se ha hecho miles de veces, conocemos y padecemos las situaciones, pero ¿cuándo vendrán las respuestas? El 1 de diciembre de 2012 tendremos los mismos niveles de pobreza, de inseguridad, de violencia, iniciativas de leyes congeladas en el Congreso de la Unión y no llegarán los acuerdos políticos. La agenda de asuntos no se borra con el cambio de gobierno ni con la alternancia de partidos.

Quienes aspiran a la Presidencia de la República -no importa el color o apellido, puede ser Peña Nieto, Cordero, Vázquez Mota, Creel o López Obrador- contraen una deuda con México, con sus ciudadanos. Este país ya no aguanta otros seis años en las mismas condiciones.

*Subdirectora editorial de Excélsior

fabiola.guarneros@nuevoexcelsior.com.mx
Twitter: @Fabiguarneros

Publicado el 4 de diciembre de 2011, les comparto la liga:
http://www.excelsior.com.mx/index.php?m=nota&id_nota=791207 

 

19 de abril de 2012

Piedritas en el PRI

La arrogancia política fractura a la militancia.

Hace 11 años, el PRI fue víctima de su soberbia política. Sus líderes se creían invencibles; no valoraron el poder y carisma de los candidatos adversarios ni el trabajo y peso de su propia militancia. Perdieron la Presidencia de la República y su poder hegemónico.
Si bien, los priistas, han aprendido de sus errores y están en la antesala de regresar a la Presidencia hay algunos signos de arrogancia que los lleva, como se diría en el refranero popular, a vestirse con la piel del oso que aún no han matado.
Sin duda en estos 11 años, desde la banca de la oposición, abonaron por reconstruir a un partido dividido, por buscar al líder que perdieron cuando se quedaron sin la línea que les marcaba el Presidente de la República, por reagrupar a los sectores, organizaciones y recuperar los liderazgos locales.
Hoy aunque el escenario parece menos conflictivo, los priistas se han puesto piedritas en el zapato. Lanzaron una convocatoria con el método de selección del candidato presidencial que dejó insatisfechos a varios militantes. Está impugnada ante el Tribunal Electoral.
La dirigencia del PRI firmó un convenio de coalición con PVEM y Panal para la elección de 2012, que despertó el enojo de los priistas de Sinaloa, Jalisco, Puebla, Chiapas, Quintana Roo y el DF, porque los lugares uno y dos de la lista de los candidatos al Senado los ocuparán políticos del Partido Verde y de Nueva Alianza.
Por ejemplo, Jorge Emilio González sería el candidato de la coalición por Quintana Roo y Pablo Escudero por el DF; en Chiapas, la candidata sería la hija de Elba Esther Gordillo, Mónica Arriola, y Fernando González, el yerno de la maestra, sería el aspirante por Sinaloa.
Otra piedrita que molesta a los priistas es la intención de mantener la alianza PRI-PVEM-Panal para la elección a gobernador en Chiapas. La incomodidad la produce la idea de que el candidato no salga de los liderazgos locales del Revolucionario Institucional, sino del PVEM, pues el senador Manuel Velasco ha sido arropado por Enrique Peña Nieto, quien acudió, incluso, a su Quinto Informe de Gobierno.
Aunque en el PRI recuperaron la disciplina partidista y han decidido cerrar filas en torno a un solo candidato (hoy se registrará Peña Nieto), los militantes de ese partido no pueden ignorar el reclamo de unidad del senador Manlio Fabio Beltrones, quien en una carta pública dijo que en su partido hay quienes “…alegan la necesidad de unidad para conservar privilegios”, y recordó que “la militancia es superior a la dirigencia y por ello ha resistido las grandes derrotas”.
En 2000, el PRI sufrió los efectos de la división y el desgaste de tener cuatro aspirantes presidenciales: Francisco Labastida, Manuel Bartlett, Humberto Roque y Roberto Madrazo. En ese entonces les falló la operación cicatriz, porque el grupo ganador no sumó a los adversarios.
Recuerdo lo que me dijo Manuel Fuentes Bove, operador de Roque Villanueva, cuando ganó Labastida: que ellos estaban listos con las escobas para trabajar por el partido y nadie les dio un tramo para barrer.
La historia de la división se repitió en 2006, cuando Madrazo enfrentó a sus propios adversarios dentro del PRI, el llamado Tucom. Y perdieron nuevamente la elección presidencial.
Hoy han tenido la capacidad de cimentar el terreno que los tiene a un paso de volver a Los Pinos; sin embargo, aún falta el tejido fino de los acuerdos al interior del propio PRI. Como diría otro dicho popular: Dios o el Diablo (como se quiera) está en los detalles.
La unidad dentro del PRI vuelve a ser el reclamo.

                Subdirectora editorial de Excélsior
                fabiola.guarneros@nuevoexcelsior.com.mx
                Twitter: @Fabiguarneros

Publicado el 27 de noviembres de 2011, les comparto la liga:
http://www.excelsior.com.mx/index.php?m=nota&id_nota=788596 

 

Coaliciones amorosas

La promiscuidad ideológica de los partidos no importa cuando se busca el poder.

¿Cuál es la verdadera República Amorosa? ¿La que promueve la promiscuidad ideológica de los partidos sólo por el poder?
Antes, en los 80 y los 90 era muy lógico que todos los partidos enfrentaran a la fuerza hegemónica, al PRI, porque monopolizaba el poder y las decisiones. Hoy, las cosas han cambiado, cuando conviene quitarlo del camino se alían todos, incluso PAN y PRD; pero cuando el rival es otro, hasta con el PRI juegan, como pasó en la elección de alcaldes en Michoacán.
En cinco municipios, PAN, PRI, PVEM y Panal se unieron para ganarle al PRD, PT y Movimiento Ciudadano. La fórmula les funcionó a los primeros para tomar ventaja en Aguililla, Irimbo y Jiménez.
En esas alcaldías michoacanas, al PAN y al PRI se les olvidaron las diferencias irreconciliables que argumentan que tienen, cuando no logran lanzar a un candidato común a un gobierno, como ocurrió en el Estado de México, o cuando no pueden aprobar una reforma de trascendencia en el Congreso de la Unión, como la laboral, por ejemplo.
En esos municipios no importaron los principios partidistas y lograron superar las acusaciones que uno y otro se hacen en el ámbito federal.
Al vencerse el plazo para el registro de coaliciones (18 de noviembre), constatamos que los partidos sí logran ponerse de acuerdo cuando se trata de velar por sus intereses, cuando negocian cuotas, escaños y curules.
Las organizaciones políticas cumplieron ante el IFE y presentaron sus convenios de coalición para la elección presidencial del 2012. El PRI irá con el PVEM y el Panal, y el PRD sumará al PT y al Movimiento Ciudadano (antes Convergencia).
Al PAN no le queda más remedio que la alianza con los ciudadanos, como lo ha dicho su dirigencia nacional, porque el partido de Elba Esther Gordillo, a quien le coqueteó, decidió jugar con el PRI.
El camino que lleva a la consolidación democrática tiene sus trampas. Hoy los partidos buscan gobernar un país, una entidad federativa o representar al ciudadano en el Congreso a como dé lugar, no importa la ruta que se tome ni lo que tengan que ofrecer o ceder.
Las fuerzas políticas se coaligan para postular un candidato y asegurar el triunfo, pero no concretan programas de gobierno que funcionen más allá del día de la elección. Negocian cuotas, puestos, candidaturas, porcentajes, se toman la foto juntos, pero no construyen un proyecto de nación. ¿Realmente comparten principios ideológicos, postulados? ¿Se da el verdadero encuentro de ideas?
En el caso de la alianza PRI-PVEM-Panal el punto de encuentro está en la repartición de cuotas; es decir, van a postular al mismo candidato presidencial, pero de los 300 distritos electorales en los que se compite para las diputaciones federales, 126 de ellos serán signados en el convenio de coalición.
Sí, al Partido Verde le toca encabezar la fórmula en 30 distritos, al Panal en 24 de ellos y al PRI en 72 distritos.
En el caso de la Cámara de Senadores, de las 64 posiciones de mayoría que se disputarán, 20 estarán en coalición en 10 estados. Cinco serán para el PVEM, cuatro para el Panal y 11 para el PRI.
El Movimiento Progresista integrado por el PRD, PT y Movimiento Ciudadano, decidió ir en coalición total para las candidaturas presidencial, senadurías y diputaciones. Aquí, la negociación está en la designación del candidato al gobierno del DF.
Los partidos nos deben el proyecto de nación y el compromiso de que estas alianzas trasciendan el día de la elección, para lograr los acuerdos que permitan la gobernabilidad. En un país amoroso no cabe la promiscuidad ideológica.
            Subdirectora editorial de Excélsior
       fabiola.guarneros@nuevoexcelsior.com.mx
                  Twitter: @Fabiguarneros

Publicado el 20 de noviembre de 2011, les comparto la liga:
http://www.excelsior.com.mx/index.php?m=nota&id_nota=785597 

 

El voto fuerte

Las mujeres pueden elegir al próximo Presidente de la República.

En la historia política y social de México, las mujeres han dado su propia batalla, la del reconocimiento pleno de sus derechos. Desde sus trincheras —hogares, escuelas, comunidades, curules, escaños, gobiernos, tribunales y otras más—, han escrito capítulos con los ideales revolucionarios de justicia y libertad.
Hoy siguen en pie de lucha y tienen en sus manos el instrumento más poderoso para lograr ese México democrático, justo, seguro, gobernable: su voto.
Las mujeres pueden elegir al próximo Presidente de la República. Sí, ellas representan 51.92% del listado nominal, son 39 millones 887 mil 671 mujeres votantes que con sólo marcar una boleta electoral podrían definir el rumbo de un país.
¿Por qué teniendo ese poder no lo ejercen? Porque su lucha no ha terminado, no concluyó cuando hace 58 años (17 de octubre de 1953) se le reconoció el derecho constitucional de elegir quién las gobierne y de ser elegidas para gobernar. Ese logro sólo fue el inicio, en el camino se le presentaron otras batallas.
Una de ellas, lograr que en algunas regiones del país se superen prácticas que les impide ejercer su derecho al sufragio. Por ejemplo, en 43 municipios de Oaxaca, (de los 418 regidos por  usos y costumbres), no se les permite votar para elegir a sus autoridades locales; en nueve, las mujeres pueden acudir a las urnas sólo si su esposo está fuera de la comunidad, y en 34 les está permitido asistir a las asambleas pero no votar.
Datos de la Encuesta Nacional de Discriminación 2010 muestran que el 23.3% de las mujeres pide permiso o avisa a su pareja para decidir por quién votar.
Otra batalla tiene que ver con resolver necesidades primarias que le permitan mejorar su calidad de vida, como tener un empleo digno y bien pagado, servicios de salud y educación con calidad.
Hoy la mujer busca una democracia con compromiso social, una que logre disminuir la brecha entre ricos y pobres, que rescate de la marginación a las comunidades indígenas y ponga en marcha el desarrollo rural.
El terreno de la política es otro frente en pie de lucha. Las mujeres son representadas de manera inequitativa en el gobierno, en los Congresos y en los partidos políticos.
Sólo 26% de los integrantes de la Cámara de Diputados son mujeres, en el Senado el porcentaje es de 23, y en el caso de las diputaciones locales, de mil 141 puestos disponibles en todo el país, únicamente 262 son ocupados por ellas.
Los partidos cumplen cuotas en la integración de listas, pero no asumen un compromiso para preparar y mantener en los cargos de representación popular a las mujeres. Ya conocemos el caso de las Juanitas, las legisladoras que piden licencia para que su suplente, un hombre, entre en funciones.
Una mujer no quiere ser una ciudadana a medias, quiere votar pero también quiere estar en una boleta electoral, opinar y decidir, proponer y poner en marcha, pensar y ser escuchada.
Los partidos políticos tienen una gran oportunidad para sumar en 2012 el voto femenino a su proyecto de nación. Con el sufragio de la mujer tienen el triunfo en sus manos, pero, ¿cuál de ellos tiene una propuesta atractiva para ellas?, ¿qué organización política está dispuesta a impulsar y hacer que ganen sus mujeres?
En la escena política tenemos a varias queriendo escribir otros capítulos de la lucha democrática en México: Beatriz Paredes, Alejandra Barrales, Luisa María Calderón y Josefina Vázquez Mota.

Subdirectora editorial de Excélsior
 fabiola.guarneros@nuevoexcelsior.com.mx
 Twitter: @Fabiguarneros.

Artículo publicado el 23 de octubre de 2011, les dejo la liga:

http://www.excelsior.com.mx/index.php?m=nota&id_nota=776637 

20 de octubre de 2011

Encrucijada

Se acabaron los líderes que imponían las decisiones; hoy el reto es no provocar la fractura.

 
Cuando México decidió transitar de un sistema de partido casi único a uno donde la pluralidad ideológica se representara a través de otras fuerzas, sembró también un nuevo reto: ordenar la vida interna de las organizaciones políticas.
Hoy ya no hablamos de un partido, sino de los partidos, en plural; ya no tenemos una fuerza que impone su voluntad desde Los Pinos ni da instrucciones al Congreso; hoy todos los políticos y gobernantes están obligados a buscar los acuerdos y a negociar, incluso con las organizaciones apartidistas.
Somos testigos de lo complicado que es construir acuerdos y que los intereses partidistas frenan las reformas que necesita México; bueno, pues esta nueva realidad también llegó a la vida interna de PRI, PAN y PRD, que están aprendiendo a vivir, ordenarse y a negociar las expresiones de pluralidad que existen en sus filas.
Las determinaciones que toman para elegir a sus dirigentes, órganos de gobierno, candidatos a puestos de elección popular, definir plataformas o el sentido de una votación en el Congreso no siempre convencen ni satisfacen a la totalidad de sus militantes y seguidores, pero implican un esfuerzo mayor de cabildeo interno.
Los grupos líderes o las figuras de peso dentro de cada partido ya no pueden imponer ni dictar línea, tienen que convencer a otros, buscar aliados o “mayoritear” al adversario. Quizá por eso es más evidente la conflictividad que emana de las propias organizaciones políticas.
El proceso electoral de 2012 constituye un reto para los partidos y una oportunidad para evaluar su madurez política. Estarán bajo la presión del adversario, de las encuestas de popularidad, de las grillas, de los tiempos y nuevas reglas electorales, de las intenciones de imponer un candidato y de las experiencias aprendidas.
En el PRI, el pasado les enseñó que si se dividen y el grupo ganador no hace operación cicatriz ni suma a su contrincante, pierden. Basta recordar la competencia del 99 con los llamados Cuatro Fantásticos: Francisco Labastida, Manuel Bartlett, Humberto Roque y Roberto Madrazo, o la de 2005 cuando un grupo de gobernadores encabezado por Arturo Montiel y Natividad González Parás crearon el Todos Unidos contra  Madrazo (Tucom)  para frenar las aspiraciones presidenciales del tabasqueño.
Hoy, Enrique Peña Nieto y Manlio Fabio Beltrones no se exponen a una ruptura pública, al contrario, se presentan juntos en los foros organizados por la Fundación Colosio.
El PAN inició su proceso de selección con siete aspirantes, cuatro del gabinete del Presidente, un escenario sin precedentes en la historia del partido. El retiro de tres secretarios de Estado y un gobernador no favorecidos en los sondeos de popularidad logró decantar la lista a tres: Ernesto Cordero, Josefina Vázquez Mota y Santiago Creel.
La militancia panista rechaza la imposición presidencial y hoy, la dirigencia y sus aspirantes se encuentran entrampados en el método de selección.
En el PRD el reto será conciliar los intereses de quienes apoyan a Andrés Manuel López Obrador y de los que impulsan a Marcelo Ebrard, o contener la desbandada cuando el tabasqueño decida que él será el candidato de PT y Movimiento Ciudadano (antes Convergencia).
Y mientras los partidos resuelven sobre la marcha la encrucijada que les impone la nueva realidad, el miércoles 19 vence el plazo para que notifiquen al IFE el método de selección de su candidato a la Presidencia, a partir de ahí ya no hay marcha atrás.
                Subdirectora editorial de Excélsior
                fabiola.guarneros@nuevoexcelsior.com.mx
                Twitter: @Fabiguarneros

Publicado el 16 de octubre. Les dejo la liga:
http://www.excelsior.com.mx/index.php?m=nota&id_nota=775112